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Aumentan los casos de trastornos de conducta alimenticia tras la pandemia

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El espejo, la báscula y la hora de la comida se pueden convertir en un infierno para muchas personas. Evitar ir a lugares públicos donde haya que comer, vomitar sin causa aparente, atracones en las últimas semanas, saltarse las comidas, falta de los tres últimos ciclos menstruales o acudir al lavabo al finalizar las comidas con excesiva frecuencia son algunos de los muchos síntomas que sufre una persona con un Trastorno de Conducta Alimentaria (TCA).

En un momento de aislamiento y de un mayor uso de las redes sociales, como el que fue la pandemia, supuso un gran calado en jóvenes y niños en una etapa de crecimiento y de especial contacto humano. Marisa Gómez, psicóloga especialista en anorexia y bulimia en Jaén, explica que a partir del confinamiento notaron un aumento de las personas que desarrollaron este trastorno.

Estar todo el día en casa llevó a fijarse en la alimentación y a hacer ejercicio físico en algún punto de manera  descontrolada. Estamos hablando de chicas muy jóvenes donde la vida social es lo primordial», cuenta la psicóloga. 

Los dos tipos de TCA más comunes son la anorexia y la bulimia, y se suelen dar con más frecuencia en las niñas. La anorexia es una enfermedad mental que consiste en una pérdida voluntaria de peso, por lo que la persona va reduciendo la cantidad de alimentos. A pesar de disminuir de peso su temor continua y la manera en la que se percibe así misma la persona no varía. En cambio, la bulimia se caracteriza por episodios de atracones a los que siguen conductas compensatorias tendentes a evitar el aumento de peso, tales como ayuno o ejercicio físico excesivo.

 

El uso de las redes sociales como potenciador de los TCA

La anorexia suele aparecer alrededor de los 10 o 12 años, aunque en los últimos años, en la consulta de Marisa Gómez, en Jaén, han notado que cada vez acuden niñas más pequeñas con este problema.